INFORMACIÓN SOBRE LA PRÁCTICA DE LAS CLOWNCLUSIONES

Las clownclusiones son una marca registrada de la compañía de teatro Oihulari Klown, que hace referencia a una práctica escénica, a medio camino entre la improvisación en juego-clown y el análisis institucional. Este invento es patente de la compañía teatral francesa Bataclown, a quien se le ocurrió en 1983 y se ha desarrollado fundamentalmente a través de la Sociedad Francesa de Clownanalyse (precisamente con este nombre) que fue fundada en 1985 por los miembros de Bataclown en asociación con Alberto-Bernard Mangin. Oihulari Klown importó la iniciativa a España de la mano de Virginia Imaz, fundadora junto con Jose Carmelo Muñoz de esta compañía.

Los y las clownclusionistas son personajes que dinamizan con humor las sesiones densas, polémicas – a menudo inevitablemente graves – de coloquios, congresos, seminarios, reuniones empresariales o institucionales . . . Se ocupan de poner en cuestión los temas debatidos, muestran las fallas, los prejuicios ocultos expresan las emociones latentes, dan relieve a las relaciones profundas, nombran lo silenciado y deliran a menudo sobre lo banal y lo irrelevante, aquello que a veces parece nimio pero puede ser sin embargo muy importante, todo ello a través del humor, de la inocencia, del absurdo y de la poesía del juego de clown.

Para desarrollar nuestro trabajo necesitamos únicamente un referente previo y compartido por las personas asistentes. Trabajamos con lo que hemos llamado la memoria caliente del auditorio, así que recomendamos intervenciones cortas inmediatamente después de lo que se haya estipulado como contenido referencial e inexcusablemente en el mismo espacio que ocupe la actividad en torno a la cual se improvisa.

En ocasiones, conviven varias lenguas en un evento, los y las clownclusionistas integran y juegan tambien el plurilingüísmo en ocasiones con la ayuda de la traducción simultánea.

Técnicamente, el trabajo de Oihulari Klown, pretende enmarcarse en la corriente de “los nuevos clowns”, esto es, en la investigación sobre el “Clown y la vida” y no sobre el “Clown y el Circo” y persiguen el desarrollo contemporáneo, subjetivo y personal del clown que cada persona lleva dentro, a partir del personaje tradicional de Auguste. Están interesados/as fundamentalmente en un clown “adulto”, que improvise para personas adultas.

Se encuentran particularmente interesados/as en la práctica de la improvisación, como dimensión preferente para el juego clown, aunque lo mismo que el grupo Bataclown, consideran que la improvisación no se improvisa.

Entienden el juego clown ante todo como un divertimento, como una invitación a la ceremonia siempre pendiente de la risa. Hay algo mágico, sagrado, extremadamente serio en cultivar lo cómico, porque el humor es una forma vital de curarnos, de restaurarnos de tantos dramas cotidianos. El humor pone las cosas en su sitio, desenfoca la tragedia, nos redime. Los y las clownclusionistas apuestan por lo cómico, aunque sea o precisamente por eso mismo, para comunicar cosas muy graves o serias. Sus intervenciones son una ocasión para el divertimento pero también para la reflexión. Su lema es desdramatización y humor.

Las funciones de las clownclusiones serían eminentemente tres:
1) Lúdica: Se trata de conseguir imprimir algo de ligereza. Quitar hierro. Divertir. Conciliar.
2) Didáctica: En la medida que los y las clowns vuelven sobre los contenidos tratados, la relatoría, el resumen sirve como instrumento
pedagógico para recordar lo tratado.
3) Reveladora: En ocasiones, el juego conlleva una gran sabiduría. Promueve la distensión. Concilia lo paradógico, lo antagónico y lo
vivido como opuesto. Para quien es experto en un tema, una “payasada”, en la medida que el humor participa de los pensamientos
lateral y divergente, puede ayudar a reencauzar una investigación atascada o abrir la puerta a una conexión mental insospechada.

Los y las clownclusionistas intervienen también en presentaciones de libros y/o revistas. En exposiciones de pintura, escultura y vestidos. En Ferias del libro, de ocio, etc.. En reuniones de empresas y en claustros de profesorado. En campañas de prevención o divulgación. En entregas de premios. En muestras de trabajo y mesas redondas además de charlas, jornadas, simposiums, congresos, encuentros, etc… Y la demanda de este peculiar servicio de animación sigue creciendo.

En la actualidad, sólo siete personas del equipo de Oihulari Klown y colaboradores/as tienen permiso para realizar clownclusiones. La práctica, como cualquier otra igualmente innovadora, prospera desde hace 25 años y se expande por nuestro territorio. Entendemos que esto es muy próspero y que una actividad similar puede recibir otras denominaciones, pero Oihulari Klown vela por la calidad de su trabajo y lo ha protegido registrando la marca ” Clownclusiones”. Sólo las personas ” clownclusionistas ” son formadas, asesoradas y supervisadas de forma permanente por Oihulari Klown. Sólo son “clownclusiones” si son realizadas por el equipo de Oihulari Klown.

Se trata de oficiar de espejo social. Un espejo que devuelve lo que ve sin complacencia pero también sin maldad. La vieja profesión de “bufón” o de “loco del rey” vuelve a tener – si es que alguna vez la perdió – urgente demanda.

ASPECTOS PRÁCTICOS PARA LA REALIZACIÓN DE LAS CLOWNCLUSIONES:

A cada jornada acuden una o dos personas. En la actualidad, la única que trabaja habitualmente sola es Virginia Imaz. El trabajo es fundamentalmente de escucha activa y acostumbra a durar lo que dura el evento y no sólo el momento de la improvisación clown. El presupuesto no depende del número de intervenciones en clown si no de la cantidad de tiempo que se esté escuchando y elaborando juego.
Recomendamos, cuando se trata de una jornada o más, al menos una intervención diaria, ya que nuestra experiencia demuestra que las clownclusiones funcionan mejor con la denominada “memoria caliente”: cuanto más cerca en el tiempo se encuentran del referente al que aluden.
Las intervenciones pueden ser desde un par de minutos a media hora. Lo acostumbrado es entre 20 y 30 minutos, dependiendo del tiempo que haya durado la actividad referente, pero si es preciso que dure más o menos haríamos lo posible para cubrir la demanda.
Por lo demás, en el caso de que haya luz verde a nivel presupuestario necesitaríamos:
– Al menos una hora de referente previo compartido por el público asistente ( mesa redonda, conferencia, entrega de premios…)
– Conocer el programa definitivo y pactar los posibles momentos de intervención.
– Las clownclusiones son para gente adulta ( a partir de 15 años ) y en principio entendemos que la demanda es en castellano, aunque en espacios plurilingües, la convivencia de lenguas es también motivo de juego. Si la demanda es euskera es preciso explicitarlo previamente.
– Uno micro inalámbrico ( o dos si en lugar de Virginia van dos personas de su equipo de clownclusionistas ) de solapa o de diadema, que deje las manos libres, si se esperan más de 150 personas o el espacio recomienda el uso de megafonía.
– Un espacio para cambiarse lo más cerca posible del lugar donde se interviene, que a ser posible no sean los servicios de uso público.
– U/a interlocutor/a de la organización para negociar los momentos de intervención y las señales para dar paso.
– Que tod@s l@s ponentes sean previamente avisad@s de que vamos a intervenir en clown detrás de ell@s.
– Estar dentro del tiempo y del espacio del evento. No se hacen las clownclusiones en el pasillo o en el comedor ni antes de la inauguración ni despues de la clausura.
– Trato de ponentes: acreditación, material, certificado de asistencia si se expide…
– A veces no nos presentan, pero si se desea que figure nuestra intervención en el programa como reclamo, nos gusta aparecer así: clownclusiones a cargo del grupo de teatro Oihulari Klown.
– Nos viene bien que nos mandéis el programa o pre-programa del evento y la información sobre ponencias, comunicaciones, talleres, etc… de las que podáis disponer antes de la jornada. Toda la información de la que podamos disponer con antelación nos ayuda a impregnarnos del lenguaje propio de cada evento, aunque la actividad es una práctica de improvisación y no “preparamos” nada con anterioridad.
– Para la facturación y tramitar el contrato necesitaríamos saber los datos de quien vaya a pagar: nombre, dirección y c.i.f..

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